domingo, 1 de mayo de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
La fuente de las Vestales.
Titus Flaminius es un joven
abogado que lo tiene todo, dinero, comodidad, inteligencia, etc. Su madre
escribe guion es para teatros,
tiene una amiga cuyo amante es nada menos que Julio Cesar, emperador de Roma.
Titus
tiene un amigo, a la vez considerado su hermano de leche: Bruto. Titus lo
admira por su determinación en todo lo que hace y porque siempre está a su lado
cuando más lo necesita.
La
historia de Flaminius transcurre con la vida bulliciosa y rica de una Roma en
plena República. Titus se encuentra en sus anchas cuando un suceso aterrador
vuelca todo su mundo. Su madre ha sido asesinada. Es a partir de ese momento
cuando Titus pasa de ser un joven patricio lleno de miedos a ser el Titus
Flaminius abogado en defensa de los más pobres: En Roma la “policía” solo
estaba para poner el orden en las ciudades, no para buscar asesinos. Flaminius
decide buscar por su propia cuenta al asesino de su madre y una supuesta joya
que Julio Cesar regaló a su amante, y que, días después la habían robado.
Los indicios le llevarán hasta la bella Licinia, una de las
vestales que guardaban el fuego sagrado. Titus se enamora de ella y cuando todo
se descubre, deciden compartir su amor en una casa que ella tenía pero Licinia
se suicida a la mañana siguiente. Titus le había pedido matrimonio y se queda
destrozado.
Es el primer libro de la Saga Titus Flaminius.
El autor es Jean –
François Nahmias
Una fría y lluviosa tarde de invierno
Jean – François Nahmias se encontraba en su estudio de París trabajando. Había
empezado a escribir la segunda novela de la saga y estaba totalmente volcado en
su trabajo cuando recibió una visita que además de inesperada fue sin duda
sorprendente.
Se levantó a abrir la puerta y casi se
desmaya cuando vio a su propio personaje, delante de él.
Cuando se recuperó del susto inicial,
le invitó a entrar y mantuvieron la siguiente conversación:
Jean – François: no me puedo creer que
seas real y que estés delante de mí en estos momentos.
Dime… ¿qué quieres de mí?
Titus: sin
duda he salido de mi libro para comentarte algo importante.
Jean – François: tú dirás. Toma asiento y
cuéntame que te ha traído hasta mí.
Titus:
verás… tú eres mi creador y como tal creo que no me has tratado bien. ¿Por qué
tuviste que matar a mi amada Licinia después de todo lo que tuve que sufrir?
¿No me merecía ser feliz?
Vengo a exigirte que cambies el final.
Jean – François: me hace gracia tu osadía.
Yo soy quien te ha creado y yo soy quien decide tu futuro. El final está escrito y no hay
cambio posible. Además… ¿quién te ha dicho a ti que ibas a ser feliz con esa
mujer? ¿No has pensado que tengo mejores planes para ti y que algo mejor te
está reservado en las siguientes novelas?
Titus: no
me puedo creer lo que estoy oyendo. Dame una oportunidad de vivir feliz con
ella. No me dejes así. Por favor, sólo escucha el final que te propongo.
Jean – François:
adelante te escucho.
Titus:
podría terminar así. Lo he escrito para ti. Voy a leerlo:
“En
ese instante la vio. Estaba a su lado, con los ojos cerrados. No quiso
despertarla. El sol del mediodía bañaba su cuerpo. Aún no podía creer la suerte
que tenía. Permaneció sentado observándola y recordando la noche anterior. Al
cabo de unos instantes Licinia se despertó:
-Titus, ¿eres real? Pensaba que todo había sido un sueño,
pero ahora veo que no.
- Mi amada Licinia, no puedo ser más feliz.
- Tengo que contestar a tu pregunta…
Ella se levantó de la cama, se acercó a él y le habló con
una voz dulce y llena de amor.
- Aceptaré ser tu esposa.
Él no dijo nada, simplemente la besó y su cara reflejó
todo el amor y la felicidad que tenía reservado sólo para ella.
Se separaron lentamente sin dejar de mirarse adivinando
el uno el pensamiento del otro y deseando empezar a caminar juntos una nueva
vida llena de dicha y buenos presagios.
Ahora tocaba hacer pública tanta dicha. Partieron hacia
Roma y en casa de Titus convocaron a sus amigos para compartir con ellos la
buena noticia.
Licinia estaba más bella y radiante que nunca y Titus no
cabía en sí de gozo. Todo lo pasado, pasado estaba y ahora solo cabía mirar al
futuro.
- Licinia, te amo más que a la vida.
- Titus, te amo más que a la vida.
Con estas palabras hicieron público su amor ante la
alegría de los presentes.”
Jean – François: sin duda es un final feliz que a mí no me
agrada. Estoy empezando a escribir una segunda novela contigo como personaje y
no hay cabida para un Titus enamorado. Debes estar solo y libre para lo que
tengo pensado para ti. No obstante, te daré la felicidad que buscas en el
próximo libro. Ahora vete. Debo seguir trabajando.
Titus: volveré si no cumples tu
promesa.
Y con esta última frase desapareció dejando al escritor
pensativo y preguntándose si todo había sido real.
domingo, 28 de febrero de 2016
Platero, ese entrañable burrito.
"Platero es pequeño, peludo, suave..."
Hace poco más de un siglo que Juan Ramón Jiménez escribió "Platero y yo", considerada su obra más importante y traducida a varios idiomas de todo el mundo.
El mejor amigo de Juan Ramón se ha hecho mayor y con él generación tras generación de chicos y chicas.
"Platero y yo" cumple poco más de un siglo, este "peluche", blandito, suave, tierno y cálido invade de nostalgia nuestros corazones y nos lleva a una época feliz. Una época en la que la historia de Platero se leía en centenares de escuelas al tiempo en que descubríamos cómo el burrito paseaba por los campos Moguer, correteaba por la naturaleza o jugaba con los niños.
Aunque se pensaba que era una novela para niños, el propio autor lo desmentía en 1965: "Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre con determinadas excepciones que a todos se les ocurren."
La primera edición se publicó en 1914 y en 1917 se publicó la edición completa, compuesta por 138 capítulos.
Aunque tuvo mucho éxito, el nobel de literatura, no estuvo contento del todo y según los textos que guarda la "Fundación Zenobia" -en honor a su esposa- a Juan Ramón Jiménez le disgustó la primera edición porque a su juicio "estaba descuidada" e intentó cambiarla en numerosas ocasiones.
El resultado ha quedado patente en una maravillosa historia en la que se hace una exaltación de la naturaleza con un lenguaje lleno de metáforas.
No sólo Platero es "pequeño, peludo, suave..." también es la amistad, el amor entre Juan Ramón y su amigo y como no, también es el propio Juan Ramón: "Es tan igual a mi, tan diferente a los demás que he llegado a creer que sueña mis propios sueños."
"Hasta siempre, Platero." -Violeta Requena.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Azul.
Era mi último día en Samarcanda y apenas podía dormir, los
recuerdos se agolpaban en mi cabeza y la
nostalgia ya invadía mi corazón.
Soñé que eran otros tiempos, remotos, mágicos como de cuento
de princesas. Soñé que mi caravana había llegado a la ciudad prometida. Todo
era ruido y alboroto. Estaba en el mercado: el aire olía a jengibre, clavo,
canela y clavo de olor. Los diamantes,
el cuero, los rubís, animales exóticos y plantas maravillosas llenaban el
espacio de color. La luz era distinta a cada momento. Se oían lenguas
extranjeras a cada paso, risas, riñas, ruido, música… vida.
Recuerdo que soñé que llegué
a unas grandes puertas ricamente decoradas y encima de ellas las cúpulas
turquesa se alzaban inmensas compitiendo con el azul del cielo. Entré por una
de esas puertas y desperté.
Era temprano. Abrí una
ventana y allí estaba la ciudad: las cúpulas azules, los dorados de las casas,
el olor a perfume exótico y a especias, el aire dormido y fresco, el sol apunto
de llenar todo el espacio con su luz y el misterio…La ciudad iba despertando y
ya se escuchaban los ruidos de la vida y se podía oler el café recién hecho.
Era hora de partir y nunca
borrar todo lo que ese lugar me había hecho sentir.
Samarcanda: ciudad inspiradora, remota, azul, exótica,
misteriosa y bulliciosa donde se confunden el sueño y realidad, donde el viento
es oro y eternidad, donde la luz es extraña como extraña es la ciudad. Noches
frías, días cálidos y toda la eternidad para nunca cansarse de esta antigua
ciudad.
miércoles, 10 de febrero de 2016
EL ARTE DEL GRAFFITI
Algunas personas piensan que las pinturas que aparecen en
las paredes o muros de nuestra ciudad son muestras de vandalismo callejero que
ensucian el entorno y dañan la vista, sin embargo, para otras, entre las que me
incluyo, el graffiti es una expresión artística.
El graffiti representa la realidad de las calles, es arte
urbano que expresa belleza, tiene un significado, llama la atención y además es
provocativo. Los grafiteros pueden ser considerados artistas que en lugar de
lienzos utilizan paredes. Creo que cuando el artista plasma lo que siente con
originalidad y calidad y en un lugar apropiado, no es vandalismo. Los colores
del graffiti alegran muros que de otro
modo resultaban vacíos y tristes.
Hoy en día se están dejando espacios en las ciudades y en
los pueblos para que los grafiteros realicen sus obras y de hecho en nuestro
pueblo, ya hay varios.
Para mí los graffitis son una forma de arte y me resulta increíble
que con u nos botes de spray se puedan hacer tales dibujos. Además son muy
potentes, es decir, expresan mucho y a nadie dejan indiferentes.
Los artistas callejeros tienen que crear sus obras en poco
tiempo puesto que corren peligro que los detengan porque es un acto ilegal si
no tienes permiso de la autoridad competente para pintar en la calle.
Existen muchos grafiteros famosos como: Keith, Haring, Nunca, Blu, Sixeart, Bansky... Este último es considerado el mejor del mundo y se desconoce su identidad. En su último graffiti denuncia la situación de los inmigrantes y para ello ha representado a una niña cubierta por gases lacrimógenos.
Seguro que os sorprendería saber que los graffitis han
entrado en los museos y os dejo información sobre la muestra que hubo en París
porque resulta como poco sorprendente: www.Elconfidencial.com>culturas
el-gr…
Y yo digo, si el graffiti ha entrado en los museos, ¿NO SON
UNA OBRA DE ARTE? Y es más, el graffiti no es de ahora o es que ¿acaso las
pinturas rupestres no son la primera forma de graffiti de la historia?
Para concluir, me reafirmo en que los graffitis bien
dibujados y en lugares apropiados son una muestra representativa de arte urbano
y además una forma de expresión y de transmitir sentimientos y mensajes.
lunes, 7 de diciembre de 2015
YOUMSSI
Me llamo Bertín Youmssi y soy de Camerún. Decidí buscar una oportunidad en España porque en mi país no puedes prosperar de ninguna forma a no ser que estudies y en mi situación eso es imposible.
Una noche huí de casa sin decir nada a nadie y me planteé como primer objetivo llegar a la frontera de Marruecos. Hacía el camino por la noche, andando y escondiéndome muerto de miedo. Por el camino conocí a muchos como yo y nos ayudábamos como podíamos.
Cuando ves las luces de Ceuta, parece que has llegado al paraíso pero primero hay superar en infierno que supone cruzar la frontera.
Me quedé en Marruecos dos años y medio y conseguí reunir los 1.300 euros que me pedían para ayudarme a cruzar.
Lo hice nadando, pegado a la espalda de un buceador. Casi morimos ahogados pero al final la policía nos pilló y eso fue lo que nos salvó.
Hubo un juicio y pasé a un centro de acogida en Ceuta pero tuve suerte y me dieron un permiso para poder ir a Madrid.
Yo tenía la idea de que en España todo era lujo y la vida iba a ser fácil pero estaba equivocado. Aún así, luché y conocí a buenas personas que me ayudaron. Ahora estudio en la universidad, trabajo con un grupo de música africana y mando dinero a mi casa en Camerún.
Mi sueño es volver allí convertido en un hombre con estudios para trabajar en la administración y ayudar para que pueda cambiar la situación en Camerún.
sábado, 5 de diciembre de 2015
Historia de miedo.
Mensaje en la pared.
Rocío acababa de empezar la universidad y compartía un pequeño piso con Carmen.
Al principio todo iba bien, las dos estudiaban en el mismo sitio, tenían los mismos horarios y lo hacían todo juntas.
Después de Navidad, Carmen dejó de salir y empezó a centrarse más en sus estudios y organizar un poco más su vida. Tal vez porque ella no era tan inteligente como Rocío y por supuesto, tampoco era tan popular.
Poco a poco se fueron distanciando porque ya no veían la vida de la misma forma.
Rocío salía cada vez más y traía a casa a chicos que pasaban la noche con ella.
Una noche, Carmen llegó tarde a casa y cuando entró escuchó ruidos. Decidió no encender la luz para no molestar y pasar inadvertida. Se fue derecha a la cama y se durmió al instante porque estaba muy cansada.
Por la mañana desayunó, se duchó y se preparó para ir a clase. Como Rocío parecía no haberse despertado, se fue para no molestar.
Cuando regresó a casa a la hora de comer, todavía Rocío no se había levantado. Esta vez sí entró en su habitación y lo que vio jamás podrá olvidarlo; Carmen estaba en el suelo en un charco de sangre y en la pared de su cama alguien había escrito con sangre: Menos mal que no encendiste la luz, podrías haber sido tú...
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